Millennials en acción

Narcisistas, consentidos, impacientes, malcriados y perezosos. Así se les conoce a los Millennials, generación nacida entre 1980 y 2000, entre conflictos bélicos e inestabilidad económica. Son muchas las investigaciones que se han hecho alrededor de estos jóvenes y muchas más las opiniones que generan a su alrededor.

MillennialsSegún dice la Fundación Porcausa, son el colectivo de los sueños rotos. Recién llegados a su mayoría de edad, vieron sus sueños truncados por una gran crisis económica y social en España que les impedía a muchos de ellos luchar por un puesto de trabajo que a parte de poder adquisitivo, también les aportase felicidad y plenitud.

Sin embargo, en contra de los cientos de críticas que actualmente reciben, se trata de la generación más exigente, reformista y participativa hasta el momento. También se trata de unos jóvenes absolutamente críticos capaces de mostrar su inconformismo con la situación económico-social y política actual. Son comprometidos consigo mismos y sus valores, con lo que les rodea y con sus familias.

Y lo más importante, son absolutamente digitales ya que se criaron junto a la comunicación digital: internet y, sobre todo, las redes sociales. Tienen la capacidad de estar conectados 24/7 y tener cualquier información a su alcance en cuestión de segundos. Sin lugar a duda, son los que le están dando un vuelco al mundo actual.

Las nuevas tendencias de comunicación, de compra, de relación, de aprendizaje… están cambiando de forma considerable, ya nada es como era. Cada vez está todo más digitalizado y el futuro que nos aguarda está en manos de los Millennials.

Es la generación más preparada y con más personas en desempleo.

Lo cierto es que el lema de esta generación es “vivir la vida”. Muchos lo confunden con vagancia y pereza. Sin embargo, se trata de jóvenes que quieren trabajar en aquello con lo que han soñado; ya no se conforman con una remuneración económica, quieren crecer como personas, aprender, disfrutar y viajar. Ya no se da tanta importancia a al salario y a las condiciones laborales, pero sí al disfrute que se da en el mismo y a la conciliación familiar que este les permite.

Por todo ello, la mejor opción es dar libertad a estos jóvenes, deseosos de novedades. Olvidarnos de los prejuicios que les rondan, tan inciertos como dañinos, y nadar a su favor, darles rienda suelta a la imaginación. Se trata de personas con sueños, objetivos y ganas, dejemos que la sociedad se aproveche de tanta riqueza que esta generación puede aportar.

Es una generación única.