Entrevista a Laura Montserrrat, alumna de Erasmus en La Rochelle

¿Por qué elegiste irte de Erasmus y no quedarte a cursar cuarto en la Cámara?
Es algo que desde siempre he querido, de hecho, me hubiese gustado estudiar fuera de casa pero no tiene sentido hacerlo teniendo la carrera que te gusta tan cerca. Como siempre había querido irme, me pareció una gran oportunidad para vivir una experiencia nueva, aprender el idioma y, también, para crecer como persona.

Y, ¿por qué un país francófono y no anglófono?
Porque creo que el inglés más o menos ya lo controlo, no digo que lo domine pero puedo comunicarme; sin embargo, en francés no.

La Rochelle

¿Qué fue lo que te hizo decantarte por la Rochelle?
Lo elegí porque nos ofrecían la oportunidad de obtener la doble titulación; tener el título de España pero también el de Francia me parecía una gran oportunidad.

Dentro de la experiencia, ¿tenías alguna expectativa, a parte de mejorar el francés?
Supongo que al principio tienes muchas expectativas pero, cuando llegas allí, se te olvida todo, te imaginas una forma de vida y luego nada tiene que ver con lo que te encuentras. Siempre vas con la idea de “espero pasármelo bien” y, de momento, así es, así que no me quejo.

Volviendo al tema de cuando tomaste la decisión, ¿cuál fue tu proceso para encontrar alojamiento?
Fue un poco complicado y me parece que a todo el mundo le ocurre lo mismo. Cuando buscas por internet residencias y pisos encuentras muy poca cosa, ya que, en el caso de los pisos, te obligan a alquilar el piso entero y yo quería compartirlo. ¡Cuando llegas allí, te encuentras con que está todo lleno de residencias! Y digo, ¿dónde estaban estas residencias cuando estaba yo buscando? Fue complicado y mi consejo es que hay que mirarlo con paciencia y antelación, utilizando las plataformas y webs típicas.

Como todavía nos encontramos a mitad del primer cuatrimestre, ¿qué tal te ha ido el proceso de adaptación a tu nuevo hogar?
Bueno, los primeros días siempre son difíciles, eso es algo que nadie te cuenta. Pero, finalmente, creo que me estoy adaptando bastante bien, me he sorprendido a mí misma con la capacidad que todos tenemos de adaptarnos y salir de nuestra “zona de confort”.

¿Crees qué el modo de vida es muy diferente?
Al final tratas con gente de tu misma edad y no importa tanto si son franceses, alemanes o españoles; tenemos los mismos años y una mentalidad bastante parecida.

Sabemos que has elegido French Truck, ¿te está siendo muy complicado?
De momento sólo he dado dos asignaturas y llevo poco tiempo pero no creo que sea fácil. Me animé porque toda la gente de un año más nos dijo que íbamos a poder hacerlo y que es la mejor forma de aprender francés. No es fácil pero yo diría que la gracia es enfrentarse a retos y que para estar cómoda, me hubiese quedado en casa.

En cuanto a las prácticas, ¿tienes pensado irte a otro lugar que no sea La Rochelle?
No creo que me quede en la Rochelle porque es una ciudad muy pequeña y turística y no creo que haya muchas oportunidades de prácticas interesantes. Hay que buscarlo y de momento, no sé qué encontraré.

Por el momento, ¿qué es, para ti, lo más destacable de esta experiencia?
La capacidad de supervivencia que no sabes que tienes hasta que te encuentras en un país totalmente distinto, estás solo y nadie te entiende. Y ahí es cuando empiezas a espabilar.

En un plan de futuro, ¿quieres quedarte allí, volver…?
Llevo muy poco tiempo pero lo que sí que estoy viendo es que me está sirviendo para abrirme mucho más a todo y, ahora mismo, no diría que no a ninguna experiencia ni a ninguna oportunidad, aunque esta supusiera irme al otro lado del mundo.


Entonces, ¿recomendarías tu experiencia?
Sí, 100%, sin dudarlo.

Para terminar, ¿algún consejo para alumnos que vayan a irse de Erasmus?
Sí, lo primero de todo, es que hay que ir con la mente abierta, no cerrarse a nada y decir que sí a todos los planes que surjan. Luego, que aunque los primeros días pueden ser caóticos, creo que es importante no tener miedo a pedir ayuda a tus otros compañeros e, incluso, a la Cámara. Los primeros días pueden ser muy abrumadores y, yo creo que, lo más importante es no asustarse y tener paciencia.